Ven, pasa, no tengas miedo a
entrar, parece que todo está oscuro pero tan solo es polvo repleto de recuerdos
que dejaste, deja que esa vela se consuma por su propio fuego, deja que esa
llama se apague por su propia fuerza, no contemples las telarañas de esta habitación, pues fueron
hechas para esconder espacios que ya no te sentían.
Te tuve en un pódium y tú te
tiraste sin paracaídas, sin freno alguno… y yo como bala de cañón perdida en el
oasis me quedé, en cada espejismo te busqué, en cada olor indagué buscando tu piel...como perro sin su
dueño te busqué, como gota sin agua te necesité, como cactus sin su sombra te
añoré, como canción sin su letra me sentí.
Cierra la puerta y prométeme que
no volverás a marcharte, prométeme que estas lágrimas que ves a tu alrededor no
se volverán a ahogar entre llantos de
dolor, deja que se evaporen y solo se queden
en húmedos recuerdos del pasado, en partículas insignificantes que
flotan en esta habitación.
Cuéntame porqué tus ojos brillan
tanto en esta habitación vacía, cómo pueden iluminar todo lo que miran, cuéntame cómo esa sonrisa ingenua contagia a la mía,
cuéntame cómo esas manos seducen mi cuerpo y cómo esos labios manejan los míos
evadiéndome de la racionalidad, dejando inconsciente todos mis pensamientos.
Quiero jugar al escondite al
anochecer, perderme por todos tus lunares y recorrerlos uno a uno por todo tu
cuerpo, sentir tu aliento en todos los rincones de mi cuerpo, que tus manos
rocen fuertemente cada parte de mí, que tus labios no puedan dejar de besarme
con pasión hasta el amanecer, que me
abraces con dulzura hasta el atardecer. Luego átame, tápame los ojos y hazme imaginarte en
cada rincón del mundo, mientras tus labios recorren todo mi cuerpo sin dejar
rastro de la ausencia que dejaste en mí, haz que las fresas no sean ni la mitad
de dulces que tus labios.
No quiero ser sin ti, no quiero
mirar el reloj, quiero que la noción del tiempo desaparezca esta noche, solo
esta noche y mañana ya puedes volver a desvanecerte bajo la tenue luz de la
vela, mañana puedes marcharte como
sombra que desaparece tras la llegada del sol.
Al marcharte mira en ese cajón desordenado y déjame ahí mi mejor sonrisa, llévate contigo todo lo demás y no olvides de dejar la puerta abierta, yo subiré las ventanas para que entre el aire limpio, cambiaré las sábanas para que otro olor las impregnen y quitaré las telarañas para que ya no pregunten por ti.
Día a día aprenderé a ser Peter Pan, a volar y disfrutar de todos los días sin importar las consecuencias en las que me encuentre y vivir fabulosas aventuras cada día, recordaré que mi sonrisa luchó mil batallas, con sus derrotas pero nunca abandonó. Aprenderé a caminar en la oscuridad, a mirar hacia otro lado y ponerme de frente a los problemas, aprenderé a valorar los pequeños rayos de luz que traspasan las oscuras nubes, dibujaré el arco iris cuando éste falte después de días torrenciales.
Porque…

