martes, 19 de febrero de 2013

Cuando te marches llévatelo todo.


Ven, pasa, no tengas miedo a entrar, parece que todo está oscuro pero tan solo es polvo repleto de recuerdos que dejaste, deja que esa vela se consuma por su propio fuego, deja que esa llama se apague por su propia fuerza, no contemples  las telarañas de esta habitación, pues fueron hechas para esconder espacios que ya no te sentían.

Te tuve en un pódium y tú te tiraste sin paracaídas, sin freno alguno… y yo como bala de cañón perdida en el oasis me quedé, en cada espejismo te busqué, en cada olor  indagué buscando tu piel...como perro sin su dueño te busqué, como gota sin agua te necesité, como cactus sin su sombra te añoré, como canción sin su letra me sentí.

Cierra la puerta y prométeme que no volverás a marcharte, prométeme que estas lágrimas que ves a tu alrededor no se  volverán a ahogar entre llantos de dolor, deja que se evaporen y solo se queden  en húmedos recuerdos del pasado, en partículas insignificantes que flotan en esta habitación.
Cuéntame porqué tus ojos brillan tanto en esta habitación vacía, cómo pueden iluminar todo lo que miran, cuéntame cómo esa sonrisa ingenua contagia a la mía, cuéntame cómo esas manos seducen mi cuerpo y cómo esos labios manejan los míos evadiéndome de la racionalidad, dejando inconsciente todos mis pensamientos.

Quiero jugar al escondite al anochecer, perderme por todos tus lunares y recorrerlos uno a uno por todo tu cuerpo, sentir tu aliento en todos los rincones de mi cuerpo, que tus manos rocen fuertemente cada parte de mí, que tus labios no puedan dejar de besarme con pasión hasta el amanecer, que me  abraces con dulzura hasta el atardecer. Luego  átame, tápame los ojos y hazme imaginarte en cada rincón del mundo, mientras tus labios recorren todo mi cuerpo sin dejar rastro de la ausencia que dejaste en mí, haz que las fresas no sean ni la mitad de dulces que tus labios.
No quiero ser sin ti, no quiero mirar el reloj, quiero que la noción del tiempo desaparezca esta noche, solo esta noche y mañana ya puedes volver a desvanecerte bajo la tenue luz de la vela, mañana puedes marcharte  como sombra que desaparece tras la llegada del sol.

Al marcharte mira en ese cajón desordenado y déjame ahí mi mejor sonrisa, llévate contigo todo lo demás y no olvides de dejar la puerta abierta, yo subiré las ventanas para que entre el aire limpio, cambiaré las sábanas para que otro olor las impregnen y quitaré las telarañas para que ya no pregunten por ti.



  Día a día aprenderé a ser Peter Pan, a volar y disfrutar de todos los días sin importar las consecuencias en las que me encuentre y vivir fabulosas aventuras cada día,  recordaré que mi sonrisa luchó  mil batallas, con sus derrotas pero nunca abandonó. Aprenderé a caminar en la oscuridad, a mirar hacia otro lado y ponerme de frente a los problemas, aprenderé a valorar los pequeños rayos de luz que traspasan las oscuras nubes, dibujaré el arco iris cuando éste falte después de días torrenciales.

Porque…


Comprendí que busqué lo que no se había perdido, que añoré lo que todavía tenía y necesité lo que no supe valorar en su día.










Somos causantes de nuestra oscuridad por no saber valorar los pequeños rayos de luz que asoman constantemente tras los días nublados.