jueves, 11 de abril de 2013

La sociedad se ve reflejada en espejos rotos.



¿Sabemos quiénes somos?¿Sabemos dónde vamos?

Nos pasamos la vida viendo como actúan otros, como pasan alrededor tuyo sin dejar huella, esas miradas penetrantes que se pierden en cuestión de segundos, esas sonrisas intrépidas compartidas con personas ajenas a ti mismo, ese roce de manos, ocasionalmente, con individuos de esta sociedad de los cuales desconocemos su edad,localización, etc. Siempre miramos lo que tenemos alrededor nuestro, intentamos cambiar situaciones, sin darnos cuenta que igual lo que tenemos que cambiar es nuestra forma de ver las cosas, de pensar o de actuar, últimamente parece que está de moda el “dejarse llevar”, el “que pase lo que tenga que pasar”, no somos vegetales, que se quedan parados esperando energía, ni tampoco somos peces muertos, no podemos dejarnos llevar por la corriente, debemos luchar, nadar a contracorriente para poder conseguir nuestros sueños o simplemente nuestros objetivos, qué sería una vida sin sueño o sin ilusiones, una vida vacía y simple. ¿Qué es lo que realmente nos hace fuertes el miedo al fracaso o el miedo a la decepción de uno mismo?



Todos luchamos por ser mejores  personas, luchamos  contra nuestras inseguridades, por ver a la gente sonreír, por ver feliz  a la gente de alrededor, a gente que conocemos, pero a veces malgastamos el tiempo criticando a los demás, en vez de robarle los segundos al tiempo y exprimir todo el tiempo que nos queda, lo único que hacemos es lloriquear y quejarnos, en vez de pararnos un momento mirar alrededor y ver que no estas sólo entre millones de personas, que siempre tienes y tendrás ahí a alguien a tu lado,no fallaran aquellas personas que jamás te dejarían caminar por el camino equivocado sola, personas que preparan los clínex y un hombro dulce en el que llorar. Pero, Dónde quedan esas personas que caminan sin destino, sin hogar, sin comida, personas solitarias pero con un único objetivo: sobrevivir, La preocupación de estas personas no es qué ropa ponerse, cómo llegar a fin de mes, no, la preocupación de estas humildes personas es poder alimentarse cada día, encontrar un rincón acogedor al que llamar pequeño hogar y con suerte tener alimentos que llevarse a la boca.



Resulta emocionante ver cómo esas miradas penetrantes en sus ojos brillan, la fuerza que tienen sacando una sonrisa a pesar de la situación en la que viven, ellos son luchadores, luchan por sobrevivir todos los días, y nosotros a la primera de cambio estamos ahogándonos en una gota de agua, deberíamos tomar ejemplo de esas personas, las cuales tienen que aguantar miradas de compasión, pena, cuando son ellos los que saben valorar mil veces más la vida que algunos de los que pasamos por pasar, recuerda que aquel hombre que le llamas vagabundo tiene un mote: sobreviviente.


Lamentablemente,cada día la palabra egoísmo crece con y entre nosotros, deberíamos dejar de mirarnos en el espejo y ver más allá de esa sociedad superficial en la que vivimos, deberíamos mirar dentro de las personas, buscar en el interior de esas sonrisas y dejar de mirar por encina del hombro.





PD: Nos reflejamos en espejos rotos, creyendo que conocemos la verdad, cuando realmente somos unos ignorantes de la vida.

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