¿Sabemos quiénes somos?¿Sabemos dónde vamos?
Nos
pasamos la vida viendo como actúan otros, como pasan alrededor tuyo sin dejar
huella, esas miradas penetrantes que se pierden en cuestión de segundos, esas
sonrisas intrépidas compartidas con personas ajenas a ti mismo, ese roce de manos, ocasionalmente, con
individuos de esta sociedad de los cuales desconocemos su edad,localización, etc. Siempre miramos lo que tenemos alrededor nuestro, intentamos
cambiar situaciones, sin darnos cuenta que igual lo que tenemos que cambiar es
nuestra forma de ver las cosas, de pensar o de actuar, últimamente parece que
está de moda el “dejarse llevar”, el “que pase lo que tenga que pasar”, no somos vegetales, que se quedan parados esperando energía, ni tampoco somos peces muertos, no podemos dejarnos llevar por la corriente, debemos luchar, nadar
a contracorriente para poder conseguir nuestros sueños o simplemente nuestros
objetivos, qué sería una vida sin sueño o sin ilusiones, una vida vacía y simple. ¿Qué es lo que
realmente nos hace fuertes el miedo al fracaso o el miedo a la decepción de uno
mismo?
Todos
luchamos por ser mejores personas, luchamos
contra nuestras inseguridades, por ver a
la gente sonreír, por ver feliz a la
gente de alrededor, a gente que conocemos, pero a veces malgastamos el tiempo criticando a los demás,
en vez de robarle los segundos al tiempo y exprimir todo el tiempo que nos
queda, lo único que hacemos es lloriquear y quejarnos, en vez de pararnos un
momento mirar alrededor y ver que no estas sólo entre millones de personas, que
siempre tienes y tendrás ahí a alguien a tu lado,no fallaran aquellas
personas que jamás te dejarían caminar por el camino equivocado sola, personas
que preparan los clínex y un hombro dulce en el que llorar. Pero, Dónde quedan esas
personas que caminan sin destino, sin hogar, sin comida, personas solitarias
pero con un único objetivo: sobrevivir, La preocupación de estas personas no es
qué ropa ponerse, cómo llegar a fin de mes, no, la preocupación de estas
humildes personas es poder alimentarse cada día, encontrar un rincón acogedor
al que llamar pequeño hogar y con suerte tener alimentos que llevarse a la boca.
Resulta
emocionante ver cómo esas miradas penetrantes en sus ojos brillan, la fuerza
que tienen sacando una sonrisa a pesar de la situación en la que viven, ellos
son luchadores, luchan por sobrevivir todos los días, y nosotros a la primera
de cambio estamos ahogándonos en una gota de agua, deberíamos tomar ejemplo de
esas personas, las cuales tienen que aguantar miradas de compasión, pena, cuando son ellos los que saben valorar mil veces más la vida que algunos de los que pasamos por pasar,
recuerda que aquel hombre que le llamas
vagabundo tiene un mote: sobreviviente.
Lamentablemente,cada día la palabra egoísmo crece con y entre nosotros, deberíamos dejar de mirarnos
en el espejo y ver más allá de esa sociedad superficial en la que vivimos,
deberíamos mirar dentro de las personas, buscar en el interior de esas sonrisas
y dejar de mirar por encina del hombro.
PD: Nos reflejamos en espejos rotos, creyendo que conocemos la verdad, cuando realmente somos unos ignorantes de la vida.


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