viernes, 21 de febrero de 2014

Se acabaron las metáforas que escondían tu nombre

Voy a vomitar todo mi orgullo, mis principios y todos los valores que me tuve que tragar en varias ocasiones.
Te escribo (por última vez, pero  no en forma de reproche , ni mucho menos), te escribo para olvidar(te) todos los besos que se quedaron marcados en mi piel, para borrarlos uno a uno con estropajo y que otros labios se encarguen de besar las heridas y marcas que algún día, tarde o temprano, acabarán desapareciendo.
Te escribo para acariciar todos los sueños que no me dejaste soñar, porque eras puro insomnio antes de dormir, y un despertar lleno de energía. Me quitaste el sueño en forma de caricias, abrazos y besos para devolvérmelo en forma real.
Y (me) echarás de menos dormir con mi aliento en tu nuca; con mis brazos rodeando tu cuerpo, echarás de menos sentir mis manos recorrer tu piel al despertar, echarás de menos sentir mi dedo caminar por tu sonrisa mientras miro tus labios, echarás tantas cosas de menos como yo te echaré a ti de menos . Se que es contradictorio recordar para olvidar.
Se que es un suicidio todo esto pero ya lo sabes, me gusta el riesgo.



Y antes de todo, de nada ya, voy a soplar un diente de león para pedir(te) tres deseos.

            El primero, que seas feliz, que jamás se te quiten las ganas de sonreír y la ilusión de vivir la vida al límite, arañando cada segundo, acariciando cada minuto y mordiendo cada hora de todos los días. Y si algún día sientes que una gota recorre tu mejilla, búscame, que yo me encargaré de intentar evaporarla.

El segundo, no te rindas, nunca, no dejes de soñar, jamás. Si algún día tropiezas y caes, grita, que mis manos tratarán de levantarte.

El tercero, el último, prefiero que lo pidas tú.



Y después de todo, de nada ya, nos quedarán los recuerdos y a mi por lo menos, un suspiro lleno de incertidumbre y una sonrisa al recordarte.



Antes de darte el adiós en mis letras,



ID

No lo olvides mi catástrofe. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Simulacro de emergencia, expresa ahora o nunca.


  Supongamos que vas en un vagón de metro, sin salir de la monotonía de los días. Escuchando música, leyendo cualquier libro, contemplando a las personas, observando cada mirada; cada gesto de ellas; viendo besos; caricias; caras enfadadas; niños  jugando y un largo etcétera.
 Y es ahí justo cuando el metro se detiene, sin racionalidad alguna, dejando el vagón prácticamente a oscuras. Escuchas suspiros, sientes el miedo de las personas, la desubicación de ellas y la búsqueda de miradas que quieren encontrar
Es curioso como en determinados momentos todos nos sentimos unidos, cuando hace unos segundos veías esas caras preocupadas o felices, tan alejadas a ti.
Se rumorea un aviso de bomba, donde sólo quedan 6 minutos para que estalle. Tú, como yo, como todos, apoderados por el miedo, el temor, pensamos en las personas a las que queremos. Piensas en ellas, van pasando los  minutos,  y no precisamente a tu favor.

Los minutos pasan, y tu bloqueo tiene inconscientemente la imagen, los recuerdos de esa persona a la que quieres expresar tus sentimientos, a la que quieres despedirte y decirle todo lo que sientes.

Empieza la cuenta atrás.

5 minutos…

4 minutos…

3 minutos y tú todavía sin hacer nada, inmóvil y lleno de miedo y sentimientos…

2minutos…

-Agarras el móvil y comienzas a buscar ese nombre que no deja de pasear por tu cabeza, en la lista de 
contactos…-

1 minuto…

-Te agobias y apenas puedes exprimir la tinta que llevas en tu corazón.

30 segundos…

Y ahora deja de suponer, se acabó el simulacro. ¿A qué esperas a expresar todo lo que sientes?¿Por qué expresar todos nuestros sentimientos cuando estamos en las últimas?¿Por qué hacerlo aterrorizado por el miedo e imaginándote a la persona cuando puedes escuchar, verla y decírselo a la cara? Nadie conoce su destino, no predigas, no esperes y ACTÚA.

Lo peor no hubiera sido desaprovechar esos 6 minutos, lo peor es desaprovechar todos los días que tienes la oportunidad y no lo haces por miedo, o quién sabe porqué.
Lucha por lo que quieres en el presente, no esperes a que el tiempo decida por ti, porque el tiempo, no siempre juega a tu favor.

Y ahora coge un reloj, observa como pasan las manecillas cambiando de números, mira a tu alrededor y REACCIONA.
 Yo, si me lo permitís (y sino también), le voy a dedicar cada segundo de los 60 que componen los minutos y las horas, a decirle a mi catástrofe favorita, que en la orilla estoy esperando a que venga el tsunami a arrasar con todo por delante. Que yo no quiero chaparrones, ni buen tiempo.

Te quiero a ti destrozando cada parte de mi.

Quiero la fuerte brisa del viento despeinando mi pelo, quiero que me cales entera con las fuertes olas, que mojes todo mi cuerpo y me ahogues de pasión. Cuando veas que comienza a salir el sol, vámonos a alguna zona con humedad y continua destrozándome, hasta que ya no queden fuerzas ni vientos que puedan conmigo.


Pero cuando eso pase, aprovecha cada mínima brisa para susurrarme, cada ola para jugar con tus movimientos dejando que las gotas recorran todo mi cuerpo, y cuando me tumbe en la arena, atrápame para que nunca me vaya de tu lado. Yo estaré esperando otra catástrofe, a mi catástrofe favorita.