Se avecina una guerra, y yo ya estoy enfilando mis uñas, dando
brillo a mis dientes y preparando todas mis armas para atacar. Mi armadura se
complementa del mejor beso que te podría hacer perder todos los sentidos, como
defensa voy completamente desnuda, pero sin miedos ni limites.
Se inicia una guerra, una guerra entre tú y yo.
Mi primer movimiento es sencillo, pretendo empotrarte contra la
pared y entre lunar y lunar explicarte las razones por las que estamos aquí, tú
y yo, intentando comernos, hasta que no quede rastro de nuestros cuerpos.
Voy a sacar dentro de mí la pasión para que destruya todo
tipo de reproches. Quiero que te enfades, me grites y te quedes cerca; muy
cerca, tan cerca que no puedas contener tu rabia, que pierdas el control,
y me ataques sin piedad.
Atácame, salvaje y apasionadamente, juega tus armas porque en
defensa, voy completamente desnuda.
Pero antes de destrozarnos, deja el perfume de tu piel en
cada rincón de mi cuerpo para que nunca olvide que el único campo que existe para nuestras batallas es
tan reducido que sólo podemos combatir cuerpo a cuerpo.
Dicho todo esto…
D E S T R Ó Z A M E.


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