miércoles, 9 de abril de 2014

Sueños sin piezas de cristal

De especie cobarde, de origen de la ciudad de los valientes
Le gustaba soñar, vivía imaginando
y componía su propia realidad.

Tras sus besos se escondían la eternidad
sus caricias camuflaban la inocencia y verdad
Y sus mordiscos eran pura rebeldía y locura
Dejaba el remitente en aquella espalda que le hiciera estremecer.



 Soñaba con cruzarse con una sonrisa que la hipnotizase, que la paralizase. Con un roce que le atrapara todo el cuerpo, y que la pusiera del revés. Con una mirada que escondiese un mundo donde refugiarse, y a la misma vez donde perderse encontrándose a sí misma. Con unos susurros que le gritasen “No te vayas nunca de mi vida” y que jamás se esfumasen el eco de esos susurros.

Imaginaba sus labios jugando, sin normas ni leyes, con otros labios. Pero no con cualquier boca, no con cualquier saliva, solo con aquellos labios que le retorcieran y tensaran todo el cuerpo, que le hicieran pisar el cielo y al mismo tiempo el infierno.


Miraba a su alrededor y solo veía palacios y cuentos de hadas, donde toda princesa querría alojarse. Pero ella construía su mundo, su vida (ficticia), en el lado más oscuro de la ciudad. Ella soñaba con luchar contra toda tempestad hasta llegar a la calma y avanzar con el movimiento del mar, pero siempre mirando al cielo, con mirada de acecho y melena al viento.


Deseaba trepar por la espalda que le hiciera temblar antes de escalar, antes de colgarse de esos labios que le hicieran tiritar, pero que a su vez deseara tirarse al abismo de su abdomen y recorrer todos los lunares sin dejar rastro de alguno.


La princesa dejó de buscar sus fantasías en la ciudad, miró al cielo y con la mirada de acecho y melena al viento, salió corriendo.


Corrió para (re)encontrarse.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Sonríe, tienes el sol entre los labios

Me senté a su lado a ver el atardecer, la miré a los ojos, azules como el gran océano y aunque no desprendió ni gota de él, me sobraron segundos para correr descalza hasta el sol y llevárselo hasta sus pies, tan solo para que viese que a veces las cosas imposibles son insignificantes, y dejamos de lado las posibles por querer comernos el mundo.
Agarré fuerte su mano y con la mirada al suelo le dije " El suelo está compuesto por piedras, flores y humus", le robé el peti y entre calada y calada, entre la humarea, pude ver una ligera sonrisa.
Sonreí.
Lo comprendió, comprendió que las piedras están para pisarlas, que a veces tenemos que tener valentía para romperlas, o incluso para saltarlas como niños pequeños. 
Comprendió que las flores están para valorarlas, para verlas crecer y nunca apropiarse de ellas, observarlas sin manipularlas. 
Comprendió que el humus es tan solo un material inerte que poco a poco va desapareciendo, y va quedando en el olvido. 
Comprendió que tenía la vida en sus pies, en sus manos y, sobre todo en la mirada.


Y ella me dijo " el cielo tan cambiante, de colores, de clima" y fue ahí cuando me robó el horizonte y todas mis reflexiones, y yo como quien no ha visto nunca el cielo, comprendí que todos los tonos de él dependen de con qué ojos los mires, y no me refiero al color de los ojos sino al color de la mirada. 
Comprendí que aunque tapen el sol, siempre estará tras las nubes, y que la lluvia no es más que gotas que nos hacen volver a la infancia.
Comprendí que también debemos tener la mirada en el cielo,  las manos llenas de lluvia, y sobre todo, que la sonrisa tiene más brillo que el sol en su propio amanecer.

Y ella, susurrando con la brisa del viento y desvaneciéndose a su vez , me dijo:

Sonríe, tienes el sol entre los labios.

Desapareció tras ese atardecer y nunca la volví a ver.

viernes, 21 de febrero de 2014

Se acabaron las metáforas que escondían tu nombre

Voy a vomitar todo mi orgullo, mis principios y todos los valores que me tuve que tragar en varias ocasiones.
Te escribo (por última vez, pero  no en forma de reproche , ni mucho menos), te escribo para olvidar(te) todos los besos que se quedaron marcados en mi piel, para borrarlos uno a uno con estropajo y que otros labios se encarguen de besar las heridas y marcas que algún día, tarde o temprano, acabarán desapareciendo.
Te escribo para acariciar todos los sueños que no me dejaste soñar, porque eras puro insomnio antes de dormir, y un despertar lleno de energía. Me quitaste el sueño en forma de caricias, abrazos y besos para devolvérmelo en forma real.
Y (me) echarás de menos dormir con mi aliento en tu nuca; con mis brazos rodeando tu cuerpo, echarás de menos sentir mis manos recorrer tu piel al despertar, echarás de menos sentir mi dedo caminar por tu sonrisa mientras miro tus labios, echarás tantas cosas de menos como yo te echaré a ti de menos . Se que es contradictorio recordar para olvidar.
Se que es un suicidio todo esto pero ya lo sabes, me gusta el riesgo.



Y antes de todo, de nada ya, voy a soplar un diente de león para pedir(te) tres deseos.

            El primero, que seas feliz, que jamás se te quiten las ganas de sonreír y la ilusión de vivir la vida al límite, arañando cada segundo, acariciando cada minuto y mordiendo cada hora de todos los días. Y si algún día sientes que una gota recorre tu mejilla, búscame, que yo me encargaré de intentar evaporarla.

El segundo, no te rindas, nunca, no dejes de soñar, jamás. Si algún día tropiezas y caes, grita, que mis manos tratarán de levantarte.

El tercero, el último, prefiero que lo pidas tú.



Y después de todo, de nada ya, nos quedarán los recuerdos y a mi por lo menos, un suspiro lleno de incertidumbre y una sonrisa al recordarte.



Antes de darte el adiós en mis letras,



ID

No lo olvides mi catástrofe. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Simulacro de emergencia, expresa ahora o nunca.


  Supongamos que vas en un vagón de metro, sin salir de la monotonía de los días. Escuchando música, leyendo cualquier libro, contemplando a las personas, observando cada mirada; cada gesto de ellas; viendo besos; caricias; caras enfadadas; niños  jugando y un largo etcétera.
 Y es ahí justo cuando el metro se detiene, sin racionalidad alguna, dejando el vagón prácticamente a oscuras. Escuchas suspiros, sientes el miedo de las personas, la desubicación de ellas y la búsqueda de miradas que quieren encontrar
Es curioso como en determinados momentos todos nos sentimos unidos, cuando hace unos segundos veías esas caras preocupadas o felices, tan alejadas a ti.
Se rumorea un aviso de bomba, donde sólo quedan 6 minutos para que estalle. Tú, como yo, como todos, apoderados por el miedo, el temor, pensamos en las personas a las que queremos. Piensas en ellas, van pasando los  minutos,  y no precisamente a tu favor.

Los minutos pasan, y tu bloqueo tiene inconscientemente la imagen, los recuerdos de esa persona a la que quieres expresar tus sentimientos, a la que quieres despedirte y decirle todo lo que sientes.

Empieza la cuenta atrás.

5 minutos…

4 minutos…

3 minutos y tú todavía sin hacer nada, inmóvil y lleno de miedo y sentimientos…

2minutos…

-Agarras el móvil y comienzas a buscar ese nombre que no deja de pasear por tu cabeza, en la lista de 
contactos…-

1 minuto…

-Te agobias y apenas puedes exprimir la tinta que llevas en tu corazón.

30 segundos…

Y ahora deja de suponer, se acabó el simulacro. ¿A qué esperas a expresar todo lo que sientes?¿Por qué expresar todos nuestros sentimientos cuando estamos en las últimas?¿Por qué hacerlo aterrorizado por el miedo e imaginándote a la persona cuando puedes escuchar, verla y decírselo a la cara? Nadie conoce su destino, no predigas, no esperes y ACTÚA.

Lo peor no hubiera sido desaprovechar esos 6 minutos, lo peor es desaprovechar todos los días que tienes la oportunidad y no lo haces por miedo, o quién sabe porqué.
Lucha por lo que quieres en el presente, no esperes a que el tiempo decida por ti, porque el tiempo, no siempre juega a tu favor.

Y ahora coge un reloj, observa como pasan las manecillas cambiando de números, mira a tu alrededor y REACCIONA.
 Yo, si me lo permitís (y sino también), le voy a dedicar cada segundo de los 60 que componen los minutos y las horas, a decirle a mi catástrofe favorita, que en la orilla estoy esperando a que venga el tsunami a arrasar con todo por delante. Que yo no quiero chaparrones, ni buen tiempo.

Te quiero a ti destrozando cada parte de mi.

Quiero la fuerte brisa del viento despeinando mi pelo, quiero que me cales entera con las fuertes olas, que mojes todo mi cuerpo y me ahogues de pasión. Cuando veas que comienza a salir el sol, vámonos a alguna zona con humedad y continua destrozándome, hasta que ya no queden fuerzas ni vientos que puedan conmigo.


Pero cuando eso pase, aprovecha cada mínima brisa para susurrarme, cada ola para jugar con tus movimientos dejando que las gotas recorran todo mi cuerpo, y cuando me tumbe en la arena, atrápame para que nunca me vaya de tu lado. Yo estaré esperando otra catástrofe, a mi catástrofe favorita.


martes, 28 de enero de 2014

Tus 5 sentidos, mis 5 perdiciones

Dicen que los ciegos, como falta de uno de sus sentidos, desarrollan otros, como el tacto, el olfato, el oído, el sabor... por la carencia de la visión.

Desde mi humilde opinión vengo a admirar a las personas ciegas.

El tacto, Saben leer en braille cualquier piel, con tan solo el roce de sus dedos adivinan y guardan todo tipo de texturas, lo envidio, por no haber podido guardarme tu piel, tu tacto en mis huellas.

El olfato, reconocen cada olor, lo desarrollan de tal forma que son capaces de oler fragancias a distancias mayores de lo común, lo envidio, ojalá pudiese yo olerte desde aquí y sentirme como en casa.

El oído, tienen la capacidad de detectar obstáculos sin necesidad de tocarlos, lo envidio, ojalá yo pudiese sentirte sin necesidad de tocarte.

El sabor, qué os voy a decir yo sobre el sabor de las personas ciegas, si ellos con el gusto imaginan y crean bellezas, en eso he de decir a mi favor que sí te guste, probé cada milímetro de tu cuerpo, me llené de ti, pero nunca llegué a saciarme, porque nunca quería que desapareciese ese sabor de mi boca, sabor a ti.




Pero, sin embargo, pensándolo mejor, sería una putada perder el sentido de ver tu cuerpo estremecer, de ver tu mirada fija y penetrante en la mía, pero la mayor putada sería dejar de ver (te).

porque...

Si pierdo algún sentido quiero que sea por tu culpa, sí por tu culpa… Utiliza el tacto para arañar cada parte de mi piel, el gusto para pasearte con tu boca por todo mi cuerpo, y no dejes de escuchar mis susurros, mis gemidos. Olfatea cada centímetro de mi cuello y grábate mi aroma para buscar mi mirada en cada reflejo.

Que tus 5 sentidos combatan con los míos, que desgarren cada uno de ellos. No quiero control, ni limites, ni perder tan solo un sentido,


CONTIGO quiero perder TODOS mis sentidos.