viernes, 19 de abril de 2013

LOS TÍTERES DE ÉSTA “NUESTRA” SOCIEDAD


“Yo escojo mi camino, dejo mis huellas donde quiero, elijo qué decisión tomar y  no voy a cambiar por nadie, soy como soy.”, estas pueden ser las típicas frases que escuchamos y decimos a diario.
Nos engañamos constantemente al creer que las decisiones las tomamos de forma pensada, recapacitada  y conscientemente, cuando en realidad son tomadas inconscientemente de manera involuntaria, ya que nos dejamos llevar por las emociones e intuiciones vividas anteriormente.


Creemos que gracias a nuestros conocimientos tenemos una mente rígida  e indestructible, pero lo cierto es que nuestra mente está compuesta por un material frágil y fácilmente manipulable. Si pudiésemos observarnos desde arriba nos sorprendería ver cómo nos dejamos llevar por la sociedad, la publicidad, los políticos, la educación, las diferentes religiones, culturas, etc.


Estamos tan seguros de nosotros  que creemos tener las riendas en nuestras manos, que nosotros mismos elegimos nuestro camino, pero lo cierto es que esas riendas  que tienes sujetas en las manos son tan sólo los hilos que nos mueven y manejan como títeres, somos esclavos de los titiriteros que nos  persuaden ya desde que nacemos, donde cada día, cada momento, cada lugar, somos persuadidos y manipulados  inconscientemente.




No puedo evitar citar una conversación llevada a cabo por Eduard Punset con Kathleen Taylor en el documental de Redes, donde Punset formula una serie de preguntas: “Todos los cerebros son distintos, pero al mismo tiempo nos preguntamos ¿Por qué algunos cerebros son más vulnerables al lavado de cerebro que otros?¿Qué los hace más vulnerables? ”A las que Taylor responde:"Parece que las personas varían en sus susceptibilidad en la facilidad con la que se puede hacer cosas extrañas(…) si tienes un jardín que es una jungla es muy fácil llegar a diseñar el espacio y hacer lo que quieras pero si tienes un jardín repleto de rocas que ya está muy elaborado es mucho más difícil poner encima tu estructura porque tienes que eliminar la que ya está ahí” Es decir, cuando tenemos unos ideales claros, para poder lavarnos el cerebro deben borrarnos las ideas, ideales, restaurar el chip para poder manipularnos, pero cabe poner el ejemplo de un niño, relacionamos a los niños con ejemplos de libertad, ingenuidad, sin pararnos a pensar que desde pequeños ya nos están inculcando unas normas a las que nos debemos adaptar, acatando las leyes de la educación, pues  cuando somos niños no tenemos ideas claras por lo que somos más vulnerables y susceptibles a la hora de dejarnos persuadir.

Pero no es sólo la educación la que nos manipula, tenemos un claro ejemplo tanto en los medios de comunicación, como en cada espera del metro; cuando vamos a hacer la compra; de camino a la universidad; de regreso a casa; en cada rincón se esconde, camuflada, la manipulación que tiene la publicidad en nosotros, a veces parece que compramos, luego existimos. La publicidad es un claro y preciso ejemplo de persuasión, como explicó Van Dijk  “La mente es extraordinariamente compleja, también la manera en la que el discurso puede influenciarla involucra intrincados procesos que solo pueden ser manejados en tiempo real, mediante la aplicación de estrategias eficientes” , pues bien, como hemos visto antes, teníamos dos ejemplos claros de manipulación, tanto la publicidad, como la educación (por no hablar de la política, religiones, etc.), resulta muy sencillo manipularnos cuando nuestras emociones se sienten vulnerables, cuando en nuestra mente aparece una mínima duda, ahí está el manipulador titiritero al acecho, dispuesto a dirigir  nuestros pensamientos, jugando con nuestras emociones de manera sencilla, simple y coherente para adoctrinarnos o inculcarnos  automáticamente lo que el titiritero se proponga para lograr sus beneficios o intereses.

Con lo cual, basta ya de lavados de cerebros, por parte de los políticos, de las religiones, de la educación , de la publicidad… seamos críticos en nuestra toma de decisiones, porque a veces parecemos todos ovejas siguiendo el ganado, sin darnos cuenta que estamos siguiendo al humano, el cual podrá sacarnos desde la lana hasta la leche.




Así que cortemos ya las cuerdas del titiritero y dirijamos cada uno  la función a nuestro propio gusto, no les culpemos por manejarnos, pues realmente no son ellos los culpables de tener los hilos en sus manos, creándonos necesidades a favor de sus beneficios, no, los únicos culpables somos nosotros de vivir completamente ciegos  y manipulados sin tener capacidad crítica en nuestros actos o acciones.

Y si la realidad es que todo en esta vida es manipulable y estamos constantemente en cada momento persuadidos  inconscientemente por cada titiritero, desde que nacemos hasta que morimos, prefiero vivir alejada de la realidad.




Quisiera añadir que no estoy en contra de los medios de comunicación, como de ninguna religión, cultura o educación, pues sería muy cínico por mi parte, creo que la libertad de poder escoger tu camino, a pesar de haber sido manipulado el recorrido, es lo que hace que seamos nosotros mismos, por lo que deberíamos de estar más atentos y prestar más atención a nuestros propios valores, pensar en las acciones y actos porque serán las piedras o las flores que nos encontraremos próximamente en nuestro recorrido.  

PD: Nos podrán poner el teatro donde interpretar  nuestro futuro, pero sólo nosotros decidimos si queremos actuar en la función o no.


jueves, 11 de abril de 2013

La sociedad se ve reflejada en espejos rotos.



¿Sabemos quiénes somos?¿Sabemos dónde vamos?

Nos pasamos la vida viendo como actúan otros, como pasan alrededor tuyo sin dejar huella, esas miradas penetrantes que se pierden en cuestión de segundos, esas sonrisas intrépidas compartidas con personas ajenas a ti mismo, ese roce de manos, ocasionalmente, con individuos de esta sociedad de los cuales desconocemos su edad,localización, etc. Siempre miramos lo que tenemos alrededor nuestro, intentamos cambiar situaciones, sin darnos cuenta que igual lo que tenemos que cambiar es nuestra forma de ver las cosas, de pensar o de actuar, últimamente parece que está de moda el “dejarse llevar”, el “que pase lo que tenga que pasar”, no somos vegetales, que se quedan parados esperando energía, ni tampoco somos peces muertos, no podemos dejarnos llevar por la corriente, debemos luchar, nadar a contracorriente para poder conseguir nuestros sueños o simplemente nuestros objetivos, qué sería una vida sin sueño o sin ilusiones, una vida vacía y simple. ¿Qué es lo que realmente nos hace fuertes el miedo al fracaso o el miedo a la decepción de uno mismo?



Todos luchamos por ser mejores  personas, luchamos  contra nuestras inseguridades, por ver a la gente sonreír, por ver feliz  a la gente de alrededor, a gente que conocemos, pero a veces malgastamos el tiempo criticando a los demás, en vez de robarle los segundos al tiempo y exprimir todo el tiempo que nos queda, lo único que hacemos es lloriquear y quejarnos, en vez de pararnos un momento mirar alrededor y ver que no estas sólo entre millones de personas, que siempre tienes y tendrás ahí a alguien a tu lado,no fallaran aquellas personas que jamás te dejarían caminar por el camino equivocado sola, personas que preparan los clínex y un hombro dulce en el que llorar. Pero, Dónde quedan esas personas que caminan sin destino, sin hogar, sin comida, personas solitarias pero con un único objetivo: sobrevivir, La preocupación de estas personas no es qué ropa ponerse, cómo llegar a fin de mes, no, la preocupación de estas humildes personas es poder alimentarse cada día, encontrar un rincón acogedor al que llamar pequeño hogar y con suerte tener alimentos que llevarse a la boca.



Resulta emocionante ver cómo esas miradas penetrantes en sus ojos brillan, la fuerza que tienen sacando una sonrisa a pesar de la situación en la que viven, ellos son luchadores, luchan por sobrevivir todos los días, y nosotros a la primera de cambio estamos ahogándonos en una gota de agua, deberíamos tomar ejemplo de esas personas, las cuales tienen que aguantar miradas de compasión, pena, cuando son ellos los que saben valorar mil veces más la vida que algunos de los que pasamos por pasar, recuerda que aquel hombre que le llamas vagabundo tiene un mote: sobreviviente.


Lamentablemente,cada día la palabra egoísmo crece con y entre nosotros, deberíamos dejar de mirarnos en el espejo y ver más allá de esa sociedad superficial en la que vivimos, deberíamos mirar dentro de las personas, buscar en el interior de esas sonrisas y dejar de mirar por encina del hombro.





PD: Nos reflejamos en espejos rotos, creyendo que conocemos la verdad, cuando realmente somos unos ignorantes de la vida.