“Yo
escojo mi camino, dejo mis huellas donde quiero, elijo qué decisión tomar y no voy a cambiar por nadie, soy como soy.”, estas
pueden ser las típicas frases que escuchamos y decimos a diario.
Nos
engañamos constantemente al creer que las decisiones las tomamos de forma
pensada, recapacitada y conscientemente,
cuando en realidad son tomadas inconscientemente de manera involuntaria, ya que
nos dejamos llevar por las emociones e intuiciones vividas anteriormente.
Creemos
que gracias a nuestros conocimientos tenemos una mente rígida e indestructible, pero lo cierto es que
nuestra mente está compuesta por un material frágil y fácilmente manipulable. Si pudiésemos observarnos desde arriba nos sorprendería
ver cómo nos dejamos llevar por la sociedad, la publicidad, los políticos, la educación, las diferentes religiones, culturas, etc.
Estamos
tan seguros de nosotros que creemos
tener las riendas en nuestras manos, que nosotros mismos elegimos nuestro
camino, pero lo cierto es que esas riendas que tienes sujetas en las manos son tan sólo
los hilos que nos mueven y manejan como títeres, somos esclavos de los
titiriteros que nos persuaden ya desde
que nacemos, donde cada día, cada momento, cada lugar, somos persuadidos y
manipulados inconscientemente.
No
puedo evitar citar una conversación llevada a cabo por Eduard Punset con
Kathleen Taylor en el documental de Redes, donde Punset formula una serie de
preguntas: “Todos los cerebros son distintos, pero al mismo tiempo nos
preguntamos ¿Por qué algunos cerebros son más vulnerables al lavado de cerebro
que otros?¿Qué los hace más vulnerables? ”A las que Taylor responde:"Parece que las personas varían
en sus susceptibilidad en la facilidad con la que se puede hacer cosas
extrañas(…) si tienes un jardín que es una jungla es muy fácil llegar a diseñar
el espacio y hacer lo que quieras pero si tienes un jardín repleto de rocas que
ya está muy elaborado es mucho más difícil poner encima tu estructura porque
tienes que eliminar la que ya está ahí” Es decir, cuando tenemos unos ideales
claros, para poder lavarnos el cerebro deben borrarnos las ideas, ideales, restaurar el chip para
poder manipularnos, pero cabe poner el ejemplo de un niño, relacionamos
a los niños con ejemplos de libertad, ingenuidad, sin pararnos a pensar que
desde pequeños ya nos están inculcando unas normas a las que nos debemos
adaptar, acatando las leyes de la educación, pues cuando somos niños no tenemos ideas claras por lo que somos más vulnerables y
susceptibles a la hora de dejarnos persuadir.
Pero
no es sólo la educación la que nos manipula, tenemos un claro ejemplo tanto en
los medios de comunicación, como en cada espera del metro; cuando vamos a hacer
la compra; de camino a la universidad; de regreso a casa; en cada rincón se
esconde, camuflada, la manipulación que tiene la publicidad en nosotros, a veces parece
que compramos, luego existimos. La publicidad es un claro y preciso ejemplo de persuasión,
como explicó Van Dijk “La mente es
extraordinariamente compleja, también la manera en la que el discurso puede
influenciarla involucra intrincados procesos que solo pueden ser manejados en
tiempo real, mediante la aplicación de estrategias eficientes” , pues bien,
como hemos visto antes, teníamos dos ejemplos claros de manipulación, tanto la
publicidad, como la educación (por no hablar de la política, religiones, etc.), resulta muy sencillo manipularnos cuando nuestras emociones se sienten
vulnerables, cuando en nuestra mente aparece una mínima duda, ahí está el
manipulador titiritero al acecho, dispuesto a dirigir nuestros pensamientos, jugando con nuestras
emociones de manera sencilla, simple y coherente para adoctrinarnos o inculcarnos
automáticamente lo que el titiritero se
proponga para lograr sus beneficios o intereses.
Con
lo cual, basta ya de lavados de cerebros, por parte de los políticos, de las
religiones, de la educación , de la publicidad… seamos críticos en nuestra toma
de decisiones, porque a veces parecemos todos ovejas siguiendo el ganado, sin
darnos cuenta que estamos siguiendo al humano, el cual podrá sacarnos desde la
lana hasta la leche.

Así
que cortemos ya las cuerdas del titiritero y dirijamos cada uno la función a nuestro propio gusto, no les culpemos por manejarnos, pues realmente no son ellos los culpables de tener los hilos en sus manos, creándonos
necesidades a favor de sus beneficios, no, los únicos culpables somos nosotros
de vivir completamente ciegos y
manipulados sin tener capacidad crítica en nuestros actos o acciones.
Y
si la realidad es que todo en esta vida es manipulable y estamos constantemente
en cada momento persuadidos inconscientemente por cada titiritero, desde que nacemos hasta que morimos, prefiero vivir
alejada de la realidad.
Quisiera añadir que no estoy en contra de los medios de comunicación, como de ninguna religión, cultura o educación, pues sería muy cínico por mi parte, creo que la libertad de poder escoger tu camino, a pesar de haber sido manipulado el recorrido, es lo que hace que seamos nosotros mismos, por lo que deberíamos de estar más atentos y prestar más atención a nuestros propios valores, pensar en las acciones y actos porque serán las piedras o las flores que nos encontraremos próximamente en nuestro recorrido.
PD: Nos podrán poner el teatro donde interpretar nuestro futuro, pero sólo nosotros decidimos si queremos actuar en la función o no.


