viernes, 14 de febrero de 2014

Simulacro de emergencia, expresa ahora o nunca.


  Supongamos que vas en un vagón de metro, sin salir de la monotonía de los días. Escuchando música, leyendo cualquier libro, contemplando a las personas, observando cada mirada; cada gesto de ellas; viendo besos; caricias; caras enfadadas; niños  jugando y un largo etcétera.
 Y es ahí justo cuando el metro se detiene, sin racionalidad alguna, dejando el vagón prácticamente a oscuras. Escuchas suspiros, sientes el miedo de las personas, la desubicación de ellas y la búsqueda de miradas que quieren encontrar
Es curioso como en determinados momentos todos nos sentimos unidos, cuando hace unos segundos veías esas caras preocupadas o felices, tan alejadas a ti.
Se rumorea un aviso de bomba, donde sólo quedan 6 minutos para que estalle. Tú, como yo, como todos, apoderados por el miedo, el temor, pensamos en las personas a las que queremos. Piensas en ellas, van pasando los  minutos,  y no precisamente a tu favor.

Los minutos pasan, y tu bloqueo tiene inconscientemente la imagen, los recuerdos de esa persona a la que quieres expresar tus sentimientos, a la que quieres despedirte y decirle todo lo que sientes.

Empieza la cuenta atrás.

5 minutos…

4 minutos…

3 minutos y tú todavía sin hacer nada, inmóvil y lleno de miedo y sentimientos…

2minutos…

-Agarras el móvil y comienzas a buscar ese nombre que no deja de pasear por tu cabeza, en la lista de 
contactos…-

1 minuto…

-Te agobias y apenas puedes exprimir la tinta que llevas en tu corazón.

30 segundos…

Y ahora deja de suponer, se acabó el simulacro. ¿A qué esperas a expresar todo lo que sientes?¿Por qué expresar todos nuestros sentimientos cuando estamos en las últimas?¿Por qué hacerlo aterrorizado por el miedo e imaginándote a la persona cuando puedes escuchar, verla y decírselo a la cara? Nadie conoce su destino, no predigas, no esperes y ACTÚA.

Lo peor no hubiera sido desaprovechar esos 6 minutos, lo peor es desaprovechar todos los días que tienes la oportunidad y no lo haces por miedo, o quién sabe porqué.
Lucha por lo que quieres en el presente, no esperes a que el tiempo decida por ti, porque el tiempo, no siempre juega a tu favor.

Y ahora coge un reloj, observa como pasan las manecillas cambiando de números, mira a tu alrededor y REACCIONA.
 Yo, si me lo permitís (y sino también), le voy a dedicar cada segundo de los 60 que componen los minutos y las horas, a decirle a mi catástrofe favorita, que en la orilla estoy esperando a que venga el tsunami a arrasar con todo por delante. Que yo no quiero chaparrones, ni buen tiempo.

Te quiero a ti destrozando cada parte de mi.

Quiero la fuerte brisa del viento despeinando mi pelo, quiero que me cales entera con las fuertes olas, que mojes todo mi cuerpo y me ahogues de pasión. Cuando veas que comienza a salir el sol, vámonos a alguna zona con humedad y continua destrozándome, hasta que ya no queden fuerzas ni vientos que puedan conmigo.


Pero cuando eso pase, aprovecha cada mínima brisa para susurrarme, cada ola para jugar con tus movimientos dejando que las gotas recorran todo mi cuerpo, y cuando me tumbe en la arena, atrápame para que nunca me vaya de tu lado. Yo estaré esperando otra catástrofe, a mi catástrofe favorita.


1 comentario:

  1. “Te quiero a ti destrozando cada parte de mi“
    .
    .
    cada instante de esos que no nos queden mas besos
    ni mordiscos ni heridas donde hurgar, solo tú y tus ganas, solo yo devorante el alma.

    ResponderEliminar