La obligación de la vida.
Pasan
los años y te das cuenta que la vida se trata de comprender,
Comprender
que las estaciones llegan y se van,
Que
el sol sale todos los días pero no con
la misma intensidad.
Que
las estrellas no se pueden ver en todos los lugares pero que continúan
brillando, allí en la inmensidad.
Que
se sueltan las amarras; el barco parte y no se sabe si volverá.
Y
aquí sigo, tras dos años, esperando ver tu barco llegar.
Tratando
de comprender que la vida es eso,
Que
la marea llega y te lleva,
Que
la bombilla del faro se rompió y no hay marinero que sepa volver.
Y
así fue, sin previo aviso, sin tiempo a despedidas y dejando huellas llenas de
lágrimas en la arena.
Que
cada día subo a un precipicio con vistas llenas de oleaje y veo las brechas que
crea el agua en las rocas, como cuando una herida sangra sin que nadie antes haya
intentado abrirla, como aquel que pide
auxilio sin saber que va a morir.
Tengo una herida en el corazón que divide en tres lo que soy, en lo que tuve entre lo que tengo y lo que temo perder aunque nunca lo haya tenido conmigo.
Comprendes que la vida es eso, una ecuación sin solución matemática.
Un tercio me dice que la cierre, que me olvide. El otro, me repite que me agarre firme que no por mucho que huya llegará la calma, y el último me dice entre susurros...que salte.
Y yo, solo quise escapar, dejar de correr para gatear.
Pero comprendes, que el vértigo solo se cura una vez llegas al suelo, que una vez hecha añicos poco duelen las alturas en la soledad, sino tanta libertad.
Comprendes...
Que todo llega, quieras o no;
Que eres la sombra de un tiempo mejor, que tarde o temprano llegará.
Que navegaste sin salvavidas para anclarte en muchos corazones que aun anhelan tu ausencia.
Y al final, va a ser verdad, que al final se trata de abrazar el problema, y comprender que la vida es eso, un vaivén. Que no hay tiempo a despedidas, que cuando quieres llegar el reloj se ha parado.
Que la vida es eso, un "Sonríe mientras puedas" que no importa el lugar ni las circunstancias. Que estás. Que no invoques el final porque llegará.
Comprendes, que la obligación de la vida es comprender que la libertad se encuentra en tus emociones y en la parte racional. En lo que fuiste, eres y serás. Con los que están, con los que se fueron y con los que nunca se llegaron a marchar.


Quizás la vida se ha encargado de poner ciertas cosas, momentos y personas frente a tus ojos, pero el destino se encarga de que la vida no nos alcance lo suficiente como para apreciarlos.
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